Un 35 mm o 50 mm f/1.8 te permite retratos ambientales y escenas urbanas sin distorsión prominente. Para compresión de planos al atardecer, un 85 mm ligero funciona de maravilla. Lleva un polarizador moderado para controlar reflejos sin matar el brillo dorado, y un ND suave si quieres estelas con velocidades intermedias. Protege el frente con parasol, y limpia a menudo: la ciudad deposita microvelos que apagan contraste justo cuando lo necesitas vivo.
Un trípode de viaje con bloqueo firme es suficiente si conoces tus límites de velocidad. Cuando no puedas usarlo, apóyate en barandillas, columnas o señales, y practica disparos controlando respiración y postura. El temporizador de dos segundos o un disparador remoto evita microvibraciones. Aprovecha superficies inesperadas como papeleras sólidas o bancos de piedra para encuadres bajos. La estabilidad es una actitud: reducir movimientos internos ayuda tanto como cualquier fibra de carbono.